Mediterranean Consulting | Reflexiones sobre la consultoría estratégica
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Reflexiones sobre la consultoría estratégica

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La estrategia es sin duda un elemento clave en la gestión empresarial. No obstante si preguntáramos a diferentes directivos que es para ellos la consultoría estratégica, obtendríamos distintas respuestas. En este artículo se hace una reflexión sobre que es y que no es estrategia y se describen las principales etapas que debe contemplar un plan estratégico. Según Michael E. Porter “Durante casi dos décadas, los ejecutivos han estado aprendiendo a desempeñarse de acuerdo a un nuevo conjunto de reglas. Las empresas deben tener la flexibilidad suficiente para responder con rapidez a los cambios competitivos y del mercado. Deben compararse incesantemente con un benchmarking para lograr una mejor práctica. Asimismo, deben fomentar algunas competencias centrales para mantenerse a la cabeza de sus rivales.” Siguiendo con las reflexiones de Porter, nos dice que “La estrategia hace que las decisiones sobre lo que no hay que hacer sean tan importantes como las decisiones sobre lo que sí se va a hacer. De hecho, poner límites es otra función de los lideres. Decidir cuál es el grupo de clientes objetivo, variedades y necesidades que debe atender la empresa es fundamental para desarrollar una estrategia. También lo es la decisión de no atender a otros clientes u otras necesidades y no ofrecer ciertas características o ciertos servicios. En consecuencia, la estrategia requiere una constante disciplina y una comunicación clara. Por cierto, una de las funciones más importantes de una estrategia explicita y bien comunicada es guiar a los empleados a tomar decisiones que se originan en los decisiones que éstos deben tomar presentes en sus actividades individuales y en las decisiones cotidianas.” La estrategia competitiva consiste en ser diferente. Significa la selección deliberada de un conjunto de actividades distintas para entregar una mezcla única de valor. Por otra parte una compañía puede superar a sus rivales únicamente si puede marcar una diferencia que pueda mantener. El plan estratégico es un documento en el que los responsables de una organización reflejan cual será la estrategia a seguir por su compañía en el medio plazo. Por ello, un plan estratégico se establece generalmente con una vigencia que oscila entre 1 y 5 años (habitualmente se trabaja con un horizonte temporal de 3 años). Aunque en muchos contextos se suelen utilizar indistintamente los conceptos de plan director y plan estratégico, la definición estricta de plan estratégico indica que éste debe marcar las directrices para que una organización alcance los objetivos que ha plasmado en su plan director. Por tanto, y en contraposición al plan director, un plan estratégico es cuantitativo, manifiesto y temporal. Es cuantitativo porque indica los objetivos numéricos de la compañía. Es manifiesto porque especifica unas políticas y unas líneas de actuación para conseguir esos objetivos. Finalmente, es temporal porque establece unos intervalos de tiempo, concretos y explícitos, que deben ser cumplidos por la organización para que la puesta en práctica del plan sea un éxito. Por otra parte el plan director es un documento oficial en el que los responsables de una compañía reflejan sus intenciones para con el futuro de su compañía en el largo plazo, definiendo generalmente un período no inferior a 5 años. Entre las características de este documento destacan que es cualitativo (no cuantitativo), objetivo (no subjetivo), y atemporal. Es cualitativo porque especifica las futuras cualidades de la organización, como su estructura, su misión ante la sociedad, o su catálogo de servicios. Es objetivo porque indica cual es la finalidad de la compañía, pero no entra en detalles de cómo conseguirlo. Es atemporal porque, independientemente de la duración del plan, no establece intervalos de tiempo que rijan las prioridades a llevar a cabo en el día a día. En definitiva, un plan estratégico implica analizar de forma exhaustiva el posicionamiento competitivo de una compañía y definir junto con el Equipo Directivo las líneas de actuación maestras hacia las que se orientarán los esfuerzos de los próximos años en todos los ámbitos de la organización. El no disponer de una estrategia definida a medio y largo plazo, puede limitar el crecimiento a corto plazo e incluso su viabilidad en el medio-largo plazo. El plan estratégico facilita la visión de futuro, permite evaluar de forma objetiva cual es al situación real de la empresa y puede servir como punto de partida para la planificación empresarial. 2. Etapas de un plan estratégico Si revisamos diferentes planes estratégicos, nos daremos cuenta de que la estructura en la que están organizados pueden divergir bastante. El enfoque para llevar a cabo la definición estratégica de una organización, está repleta de matices y objetivos que hacen necesario focalizar y personalizar el plan al enfoque general del equipo directivo. En cualquier caso de forma genérica podemos decir que un plan estratégico tiene una estructura, basada en un conjunto de etapas secuenciales, que resumidamente son las siguientes: Etapa 1: Análisis de la situación. Permite conocer la realidad en la cual opera la organización. Etapa 2: Diagnóstico de la situación. Permite conocer las condiciones actuales en las que desempeña la organización, para ello es necesario entender la actual situación (tanto dentro como fuera de la empresa). Etapa 3: Declaración de objetivos estratégicos. Los Objetivos estratégicos son los puntos futuros debidamente cuantificables, medibles y reales; puesto que luego han de ser medidos. Etapa 4: Estrategias corporativas. Las estrategias corporativas responden a la necesidad de las empresas para responder a las necesidades del mercado (interno y externo), para poder actuar adecuadamente, mediante la puesta en marcha de acciones correctas, en los tiempos y condiciones correctas. Etapa 5: Planes de actuación. Son los planes que integran los objetivos, las políticas y la secuencia de acciones principales de una organización. Etapa 6: Seguimiento. El seguimiento permite conocer la manera en que se van aplicando y desarrollando las estrategias y actuaciones que hemos definido. Etapa 7: Evaluación. La evaluación es el proceso que permite medir los resultados, y ver como estos van cumpliendo los objetivos planteados. La evaluación permite hacer una evaluación en un cierto tiempo y comparar el objetivo planteado con la realidad. 3.  La consultoría estratégica. Servicios Actualmente podríamos decir que la consultoría estratégica es la ayuda externa de unos perfiles de consultores seniors especialistas en dirección, organización y gestión, a los equipos directivos de las compañías, que desean actualizar, cambiar o evolucionar el concepto organizativo total o parcial que tienen vigente. Para realizarlo este trabajo se estudia de forma analítica y detallada cada uno de los procesos de la compañía. La consultoría estratégica mira mas allá de la consultoría habitual y se plantea cuestiones trascendentales para el futuro de la empresa.